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Hiperhidrosis o sudoración excesiva

Hiperhidrosis o sudoración excesiva

En medicina, “hiperhidrosis” significa sudar en exceso de la cantidad requerida para una normal regulación de la temperatura corporal.

En la vida diaria, la hiperhidrosis o sudoración excesiva puede significar un calvario para quienes la padecen, pues causa una grave afectación a la interacción social y el rendimiento profesional.
Este padecimiento sucede en aproximadamente un 3% de la población mundial y los síntomas se inician generalmente en la adolescencia aunque pueden aparecer antes.

Ciertas investigaciones revelan que se encuentra una historia familiar de hiperhidrosis hasta en un 30 a 50% de pacientes. En la mayoría de los casos los pacientes sufren de hiperhidrosis axilar combinada con hiperhidrosis palmar. De los aproximadamente 4 millones de glándulas sudoríparas distribuidas a través de la piel, aproximadamente tres millones son glándulas de cierto tipo llamadas “ecrinas” localizadas preferentemente en palmas, plantas, axilas, frente y mejillas. Estas glándulas son las responsables directas de la hiperhidrosis y los estudios indican que el exceso de producción de sudor por parte de ellas se debe a que reciben un excesivo estímulo por una parte del sistema nervioso autónomo.

Existe un sencillo cuestionario de seis puntos del que se requieren dos respuestas positivas o más para considerar el diagnóstico de hiperhidrosis:
– el trastorno es bilateral y relativamente simétrico?
– impide las actividades diarias?
– tiene una frecuencia de al menos un episodio por semana?
– edad de comienzo antes de los 25 años?
– hay historia familiar de hiperhidrosis?
– cesa la sudoración durante el sueño?

Si Ud. reúne dos puntos o más puntos afirmativos en este cuestionario, es probable que padezca de hiperhidrosis. ¿Qué hacer entonces?

Visitar a un especialista en el tema quien deberá hacer un diagnóstico preciso de esta condición y descartar que dicha hiperhidrosis no sea secundaria a diversas enfermedades sistémicas como diabetes o insuficiencia cardíaca ( por sólo citar un par) en cuyo caso el tratamiento de dichas patologías, consecuentemente, debería mejorar el cuadro de sudoración excesiva.

Para las demás hiperhidrosis, es decir aquellas de tipo localizado, en las que no se puede determinar una causa aparente y que se conocen como hiperhidrosis primarias focalizadas o de causa desconocida, hoy tenemos una alternativa de tratamiento muy efectiva.

Muchas personas han escuchado hablar del Botox® con fines estéticos pero muy pocos saben de la extraordinaria eficacia de este medicamento para acabar con la hiperhidrosis primaria o de causa desconocida. Ello se debe, al menos en parte, a la escasa difusión del tema por parte del mismo cuerpo médico y esa es la motivación de esta nota.

La aplicación de Botox® en axilas y palmas es, sin lugar a dudas, el más efectivo tratamiento moderno para la hiperhidrosis. El procedimiento no es doloroso a pesar de la concepción equivocada del público que piensa lo contrario; es muy seguro, se realiza en el consultorio y su efecto es bastante duradero: entre 9 y 12 meses en la región axilar. En palmas el tratamiento es algo más complicado pero existe una tecnología conocida como iontoforesis que, combinada con el Botox, potencia y alarga los resultados.

Es necesario recalcar que Botox® es una marca registrada de la compañía Allergan (Irvine, California. USA) y que cualquier toxina-copia genérica no es la misma cosa!

La hiperhidrosis es una condición muy frecuente y extremadamente molestosa que hace que hasta un 50% de los afectados sufran de depresión. El hecho de que la calidad de vida de los pacientes pueda mejorar dramáticamente gracias a la aplicación de Botox® es una motivación para que los especialistas aprendan a diagnosticar y manejar una condición cuyo tratamiento siempre había sido frustrante.
Frustrante antes del advenimiento del Botox®, por supuesto.

Dr. Eduardo Rodríguez Mieles
Dermatólogo.
Torre Médica II

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